La sangre

Continúa la sangría. En 2014 cerraron 912 librerías, abrieron 226. El balance no se le escapa a nadie. Los índices de lectura, y de ventas, auguran más o menos el mismo panorama para el 2015 (los datos estarán al salir). Nuestra librería, no entrará, sin embargo, en los numerosos decesos que significarán probablemente el 2016. Nunca quisimos estar en CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), no estamos, no existimos. No existimos apenas, salvo para aquellos que nos frecuentan, o nos siguen a través de las redes sociales.

Como ya apunté hace aproximadamente un año, con motivo del cierre de la librería barcelonesa Pequod Llibres, cuando algo se acaba no suele pasar nada. Cerramos. Cerraremos a lo largo del presente año 2016 (sin fecha concreta, será una larga despedida). Cesamos. Sí. En este caso nuestro, cesa la sangría, taponaremos la herida abierta en la que se ha convertido el día a día. Numerosos son los comentarios que he compartido en privado con muchos de los asiduos al respecto durante los tres o cuatro últimos meses. La librería era una herida porque no terminaba de llenar ningún ritmo. Desacompasados con la realidad, quisimos crear otra cosa, algo que ya existió hace tiempo y que poco tiene que ver con la banalidad de la pose e Instagram. Estábamos allí para que el tiempo se perdiera, para entablar discusiones y movimientos sincrónicos. Propusimos textos que no suelen estar visibles, que son aún más difíciles de encontrar, propusimos acción, propusimos poesía, en Sevilla. Aún más, en Triana. Pero algo habremos hecho mal cuando tan sólo el 2% (estimación a ojo de buen cubero) de los creadores trianeros ha llegado, no ya a pasar, sino a mirar más allá de que su libro esté, o no, en el escaparate.

Otras causas del mar

La librería Especies de Espacios era una pieza más de un puzzle más amplio que nunca ha llegado completarse. Y no ha sido posible debido a que, del grupo que inició esta aventura allá por el 2010, solo queda efectivo este que escribe que edita que gestiona devoluciones que corrige que programa que imprime que maqueta que publica que diseña que gestiona las redes sociales las webs la comunicación las cuentas del banco que limpia que llama que lleva que trae y que tiene otro trabajo que le da de comer los fines de semana. Que es padre y que ama. Imposible la vida así. Había que elegir, y elegí rojo.

Otras piezas han ido cayendo por causas ajenas (o propias, según se mire), como, por ejemplo, una mala elección de proveedores: de alojamiento web, de programadores, de distribuidores, etc. Una pieza que ejemplifica esto, y que me dolió especialmente, fue la apertura fallida de la librería digital (ebooks) y la caída por “hackeo” de la librería online (dos veces en dos años, insalvable). Cerrada esa ventana que completaba el ecosistema…

Localismos del ahogado

Hay muchos lodos en el mundillo del libro. Poco aire. Mucho pecho mucho ego. Mucha política, escaso trabajo. Mucho chapoteo, mucho COamistad que profesan y exhalan los acólitos del ego que reina en estos barrios del “negocio” y la jerarquía. Escritores que no leen, editores que no leen, editores que publican a fenómenos adolescentes a las blogueras de maquillaje digital, libreros que somos tenderos (y lo llaman reinvención), distribuidores de novedades fugaces (carne de almacenes), etc. Mundillo cerrado donde no entran moscas, y que sólo a ellas importa. Poetastros carcas de mesa camilla exclusivos, círculos de “presión”, talleristas a gogó, absurdos pedigüeños de la gloria enciclopédica. “La única idea buena es la que vende libros”(¡Materialízate!), no la idea que escribe buenos, necesarios, libros: La que provoca, la que infunde la que crea la que recrea la que transforma.

Por fin el aire

Librerías, “templos emocionales para el lector” defiende, define, Jorge Carrión, curiosamente hoy en El País. Hace tiempo dejé de visitarlos, que dejé de perderme en esos otros horizontes estables que me inquietan, que me crean y me transforman. Hace tiempo que dejé mis inquietudes y emociones por albaranes, por códigos y pedidos; por sinopsis de contraportada dejé mis inmersiones a pulmón libro. Ahora vuelvo a lo real a lo vivo.

Se acabó la sangría. Suerte a la que surja de esta y a la que la sustituya y a la siguiente. Espero que no olviden dejar abiertas las ventanas, a diario.

8 thoughts on “Cerramos la librería Especies de Espacios

  1. Hola Juan Luis,
    siento mucho que tengas que tirar la toalla, aunque ya hace tiempo que se te veía cansado y también decepcionado de la gente.

    Tienes razón en lo mal que está el mundo de la edición y lo difícil que es sacar adelante una pequeña librería. Sin embargo hoy mismo El País publica un artículo donde dicen que las librerías remontan este año:

    http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/09/actualidad/1452371258_100204.html

    Si me permites una opinión sobre vuestro “fracaso”, yo diría que lo único que ha estado equivocado ha sido la elección del barrio. ERA UNA APUESTA DE ALTO RIESGO.

    TRIANA y la calle Pureza no casan con la CULTURA, solo había que ver la cara de la gente que pasaba por la calle y nos miraba con extrañeza cuando había una presentación o lectura de poemas.

    Bueno amigo, pues pasaré por ahí un día de estos y ánimo para seguir adelante.

    1. Gracias Celeste, haces bien en entrecomillar la palabra “fracaso”: Fracasa quien no hace nada por cambiar su entorno. En todo caso, seguimos, sigo, con la editorial, y con otros proyectos que me dejarán disfrutar más y me atarán menos, que es lo importante. Gracias por pasarte a menudo, y compartir lecturas y palabras. Un saludo!!

      1. Juan Luis, lamentamos la noticia.
        Desde Ediciones Ambulantes te enviamos un enoooorme abrazo hispanobrasileño. Nos encontraremos por los caminos, porque somos unos feriantes.

        Y la ilusión con la que te escuchamos y vimos SENTIR la literatura en Conde Duque (Poetas x Km2, te acuerdas?) no es nada habitual, desgraciadamente.

        Víctor y Aline.

  2. Elegir vivir siempre es la mejor opción. Lo triste es constatar que intentar vivir al margen de modas y mayorías acaba siendo imposible. “Si lees los libros que está leyendo todo el mundo, solo podrás pensar como lo hace todo el mundo”. Un abrazo

    1. ¡Hola Sonia! Creo que sí es posible vivir al margen, pero te conviertes en marginado jajaja. Ahora en serio. Podría ser pero con un equipo de trabajo más amplio y con una implicación igual por todas las partes. ¡Un abrazo!

  3. no estoy de acuerdo para nada, en que la elección de un barrio concreto, en una determinada zona de la ciudad o no, sirva como condicionante insuperable, para supeditar el éxito o el fracaso de un proyecto. Sevilla no es ciudad para librerías, ni libreros con propuestas diferentes,y punto, y no hay mas que ver, aquellos que se han ido bajando del barco en estos ultimos años ( Birlibirloque, La Fragata Azul, editoriales como el Olivo Azul… y un largo etcetera, y ninguno de estos negocios estaba situado en Triana. La caspa, es igual en cualquier sitio. Animo y a seguir buscando otros proyectos.

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