Cerrando puertas

cerrando puertas

Hay quien con mucho juicio siempre me dice que debería dejar de abrir frentes de trabajo (como este), acciones multidireccionales y aparentemente inconexas. El sentido común les dice que tendría que ir cerrando etapas antes de empezar nuevas. No les falta razón. Este espacio nace con la finalidad de analizar algunos de ellos, reflexionarlos y cerrarlos cuando llegue su momento.

En esta sociedad nuestra no está bien visto el fracaso. Ayer mismo leía en una entrevista a Andrés Oppenheimer, “columnista de Miami Herald, presentador en la CNN y uno de los 50 intelectuales latinoamericanos más prestigiosos, según la revista Foreign Policy“, con motivo de la publicación de su nuevo libro Crear o morir (Ed. Debate) que el éxito es el último eslabón de una larga cadena de fracasos. Necesitamos una cultura de tolerancia social con el fracaso individual, porque si no aniquilamos la innovación. 

Aquí he venido en parte a subrayar mis fracasos. No se por qué razón suelen obviarse estos pasos en falso, los intentos de desarrollarnos como individuos. Parece ser algo cultural tener miedo al fracaso en nuestra sociedad y por eso no avanzamos, nos retraemos en algunos lugares comunes y criticamos los esfuerzos de los demás desde la barrera. Tampoco será un tema que me importe.

Mis fracasos me importan. Mis fracasos entorno al segundo proyecto más importante al que me he lanzado en los 35 años que tengo de vida. El primero es personal y bio-psicológico, familiar, y no viene al caso. El tercero empieza justo donde acaba este limbo de decoedición”, que linda con Especies de Espacios, y que tiene más que ver con mi desarrollo como lector: Biográfica.

Últimamente, veo con cierto estupor, con grata sorpresa a veces, cómo hay personas que se lanzan a la cadena autodestructiva de la edición sin firmar el compromiso de la viabilidad. Por valentía y/o locura. O peor aún, por despecho. Espero que hayan hecho sus números. Cada uno que fracase como quiera, yo he venido aquí, precisamente a esto: exponer mis “deudas” y a esperar ayudar, de alguna manera, a aquellos que no saben a ciencia cierta dónde se están metiendo, como yo en su día.

A parte de los fracasos, podréis encontrar a medida que vaya creciendo la página, todo lo que he ido aprendiendo en estos años como editor (recursos, soluciones, comercio electrónico, marketing digital, comunicación, contratos, distribución, crítica…) y como librero. También ideas que he desechado, reflexiones, otras posibilidades, otros modos. Quizá también secundariamente es posible que algún escritor que se asome por aquí pueda llegar a vislumbrar algunos porqués, y los menos, podrán comprender que no todo editor es su enemigo dispuesto a expoliar su talento, una sanguijuela, un tipejo sin escrúpulos. No todos.

Como es la primera nota, daré una pequeñísima exclusiva: voy a ir paulatínamente cerrando espacios en palimpsesto 2.0 😉 Cerrar, para abrir. Pasar luego. Vivir, ¿por qué no?